lunes, 13 de diciembre de 2010

El Pacto Perverso

Por el Dr. Malanga.
Extracto del libro «Alien Cicatrix».


Las mentes alienígenas insertadas en los cerebros [de los Abducidos] describen [bajo hipnosis] un cuadro político desconcertante, en perfecto acuerdo con aquella parte de la ufología moderna que toma el nombre de Conspiracionismo, según la cual los alienígenas y nuestros gobernantes, en un cierto momento de nuestra historia, han acordado un pacto, una alianza, sin que de ésto tuviera conocimiento el entero planeta.

El cuadro político descrito es el siguiente.

Cuando, en 1947, luego de la caída de uno o más UFO en el desierto de New Mexico, los Americanos se habrían dado cuenta que existían los alienígenas. Algunos de estos últimos habrían contactado el gobierno de los Estados Unidos, proponiendo un acuerdo que concernía la posibilidad de utilizar seres humanos con el objetivo no sólo reproductivo, sino para extraerle a los desafortunados, aquella parte de ellos definible como Alma, que habría garantizado a los alienígenas la vida eterna.

Los alienígenas de tipo Sauroide, en cambio, habrían entregado conocimientos tecnológicos destinados a ser utilizados, en ese entonces y en el futuro, solamente por el estrecho círculo de aquellos que detentan el poder, junto a un bagaje de Almas que habrían servido a nuestros «señores» para conseguir la vida eterna.

En otras palabras, el precio por la colaboración de nuestros gobernantes venía pagado
entregándoles Almas pertenecientes a la población que las poseían: los Sauroides habrían, con el tiempo, encontrado el método correcto para sacar el Alma a quien la tuviera y para utilizarla con el objetivo de alcanzar la eternidad, entregando a los «señores» de la Tierra, algunas Almas a cambio de los favores recibidos.

El procedimiento de conexión permanente con el Alma, consentiría de no morir más
verdaderamente, sino de vivir en eterno, perfectamente conscientes, en un cuerpo
compatible que sería periodicamente «actualizado», o que no se consumiría más.

Según el acuerdo, mientras tanto, nuestros gobernantes conniventes con los alienígenas sauroides, habrían tenido que hacer las cosas de modo que los terrícolas no se dieran cuenta de nada.

El único modo posible para administrar eternamente el poder sobre los humanos era
convertirlos como en zombies, comenzando por convencer a la población, a través del
proceso político que hoy es definido como Globalización, de que todos tienen que hacerse instalar un microchip en el cráneo.

Los pretextos son múltiples y creíbles:

«Los microchips los ayudarán a sobrevivir, porque dentro estarán todos los códigos personales, se les abrirán automáticamente todas las puertas, podrán pagar sin tener que hacer el mínimo esfuerzo y sin arriesgarse a ser robados, en los hospitales tendrán inmediatamente vuestra historia clínica y podrán prolongar (un poco) vuestra existencia».
Y así sucesivamente.

Naturalmente, sin el microchip, no podrán siquiera hacer una operación bancaria.

Estarán «OUT», fuera del mundo.

Obviamente no será declarado que el microchip en cuestión, sin que se den cuenta, les dirá cómo y por quién votar, cuándo hacer el amor, cuándo dormir, cuándo y qué cosa soñar.

Las patentes de estos microchips fueron lamentablemente ya concedidas, todos los circuitos electrónicos necesarios están en un espacio de 2,5 x 2,5 milímetros y ahí están contenidas las instrucciones necesarias para poder efectuar alteraciones en la consciencia humana. Además el chip, una vez insertado en el cuerpo humano, se autoalimenta.

Entre las organizaciones que, en connivencia con los Sauroides, quieren transformar la Tierra en un inmenso videojuego, se encuentran implicadas, con los propios adeptos de máximo nivel, diferentes sociedades secretas: desde el Grupo de Tule hasta la Golden Dawn, desde la Orden de los Templarios al Club of Rome y los Rosacruces.

Son los que manejan los bancos, las fuentes energéticas y un cierto tipo de políticas sociales y religiosas: ellos, utilizando servicios secretos y militares, producirán el lento pasaje del hombre del estado de libre a aquel de esclavo imbécil.

Todo aquello que desde hace años venía comunicado por algunos reveladores era, por lo tanto, absolutamente cierto.

Una vez más la connivencia entre poderes religioso, político y económico está produciendo un cocktail mortal para el ser humano, que se encuentra en manos no sólo de los alienígenas, sino también en manos de los propios «señores» corruptos y conniventes, aquellos que quieren la Globalización a toda costa para poder continuar viviendo y comandando de manera privilegiada, como en la vieja película de ciencia-ficción Zardoz.

¡Pero las cosas están todavía peor!

En realidad en 1947 no es el año donde tiene origen el así llamado «pacto perverso» entre alienígenas y terrestres: ese pacto existe desde siempre, se puede decir que nace con el hombre.

En hipnosis, a veces surgen relatos de cómo los Alienígenas han contactado éste o aquel gobierno también antes del fatídico 1947.

Se podría así hipotetizar una tentativa alienígena de encauzar las políticas terrestres hacia situaciones cómodas para ellos: tráficos ilícitos, guerras inútiles y limpiezas raciales, serían efectuadas porque convienen a los alienígenas y a algún gobernante nuestro poco escrupoloso en relación a la población terrestre.

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